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miércoles, 31 de octubre de 2012

Gestión del trasporte de un piccolo en condiciones meteorológicas adversas

Normalmente me levanto tempranísimo para poder trabajar un poco y desayunar más o menos relajada antes de que el piccolo se despierte. 

Hoy toca pasar el día fuera. Me visto rápidamente, sobre todo ahora que empieza a hacer frío. Me miro al espejo y sorprendentemente mi aspecto es absolutamente impecable (leáse: aceptable para pasar el día entre seres humanos de más de un metro). Inesperadamente no he sido absorbida por la vorágine típicamente femenina de insatisfacción que te inmoviliza frente a un armario abierto de par en par durante interminables minutos, mientras buscas una válida alternativa a aquello que la noche anterior te parecía el look más trendy y cool del siglo. 

Me dispongo entonces a preparar los bolsos con lo ocurrente para pasar el día fuera de casa:

lunes, 21 de mayo de 2012

Don't worry?

Días atrás he estado preocupada. Días atrás y presentemente si he de ser sincera.

Porque un día, hace ya algunos años, la que escribe se desmoronó físicamente. Al principio todos, incluida una servidora, pensábamos que era una cosa de nada, como cuando una ráfaga de viento te abre una ventana mal cerrada y únicamente basta apretar bien la manilla para que no se abra más.

Sin embargo, ese desplome fue una llamada de atención, un grito de ayuda, la gota que hizo colmar ese frágil vaso que es el cuerpo. Ese desmoronamiento traía consigo un desastre al que hacer frente, un desorden que era necesario organizar.

“Eres joven y fuerte, verás que saldrás adelante sin problemas”, me dijeron una mañana los médicos, una mañana en la que mi mal humor y mi miedo eran los protagonistas, ya que había descubierto de la peor manera cuánto era vulnerable. Joven, fuerte... pero aterrorizada.

De ese fatídico día han pasado ya tres años. Tres años de esperanza, de incredulidad, de alivio, de recelo, de entereza, de aprensión, de determinación, de duda.

Las piezas más importantes se pusieron en orden en su día, se llegó sin "demasiados" problemas a la cima de esa montaña, la parte más difícil fue superada.

Así fue, o al menos así debería ser.

No obstante, a veces, sin saber muy bien porqué, este cuerpo mío se siente demasiado cansado y frágil, y se desmorona de nuevo.

Los médicos, cada uno de ellos especializado en una pieza de este complicado puzzle, dicen que su pieza funciona. Que su pieza no tiene problemas y en el caso de tenerlos, son mínimos y muy fáciles de resolver.

Ok. Todas las piezas funcionan. Pero yo, que soy el collage de todas esas piezas, no funciono últimamente como debería. 

He aquí la razón de mi preocupación. Porque aunque sé que esta batalla la vencí ya una vez, ahora hay mucho más en juego.



jueves, 12 de enero de 2012

Un cementerio que es un “himno a la vida”

Ayer os hice reír… y hoy me pongo un poco más seria.

“No se escucha ningún latido”.
 Y la espera se interrumpe.

Pocas palabras que determinan el final de un sueño, uno de los más maravillosos, aquel de convertirse en padres.
Pocas palabras que suenan como una condena.
El embarazo se interrumpe, no podrás ver a tu hijo, nutrirlo con tu leche, abrazarlo, cuidarlo.
Este es un argumento del que no se habla casi nunca. Es un tema tabú, quizás porque duele demasiado.

Y sin embargo, son muchas las mujeres que han sufrido la triste experiencia de la pérdida de un hijo antes de su nacimiento. Pero el dolor de un aborto espontáneo es un dolor que la sociedad tiende a miniminizar, a ignorar, a banalizar…

Existen diversos modos para ayudar a unos padres (sobre todo a la madre) a elaborar la pérdida de un hijo, para aliviar al menos un poco su dolor. Uno de ellos es la posibilidad de recordar a su bebé gracias a un lugar especial dedicado a estos hijos.

Y el Ayuntamiento de Roma ha dado un paso muy importante al respecto. El pasado jueves  4 de enero ha sido inaugurado en uno de los cementerios de Roma (cimitero Laurentino) “El Jardín de los Ángeles” o “Il Giardino degli Angeli”, un espacio de 600 metros cuadrados dedicado a la sepultura de niños que nunca han visto la luz debido a una interrupción del embarazo. Este proyecto es una respuesta a todas las solicitudes de aquellas personas que con el hecho de dar una sepultura digna a su bebé quieren restituir valor a ese feto que de otro modo sería considerado un residuo hospitalario y eliminado como tal.

Detrás de cada lápida figurará un código, mientras que en el frente se podrá poner el nombre que se le pensaba dar al bebé.

Esta zona del cementerio ha sido concebida como un himno a la vida, un himno que es justo que resuene incluso cuando, desgraciadamente, esta vida no ha podido manifestarse en su aspecto material y terreno entrando en el mundo a través del nacimiento. “El Jardín de los ángeles” es un lugar para el recuerdo de aquellos que deberían haber acompañado el camino y llenar de luz la vida de aquellos padres que han visto como su sueño se ha detenido por los múltiples y variados problemas que pueden poner en peligro un embarazo hasta interrumpirlo.

Algunos han criticado esta iniciativa, pero muchos padres que han sufrido la pérdida de un hijo saben el valor que puede tener un lugar dedicado a su recuerdo y han apreciado este gesto de atención hacia las familias que han padecido un pérdida tan grande y tan infravalorada por la sociedad.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Dormir? ¿Y eso qué es?

¿Habré puesto la lavadora en el programa lavadosúperdelicadoamanoenaguaultragelidadelasegundaeraglacial? Yo creo que lo mejor será que me levante y así de paso veo si la gata ha terminado el agua. Míralo como duerme: ya han pasado dos horas desde que se quedó dormido y todavía no se ha despertado, que extraño. Esta noche hay luna llena, por eso la habitación está tan iluminada. Ahora que lo pienso, no he comprado todavía el mantel para la mesa de la cocina y la Navidad está a la vuelta de la esquina. Los regalos, la comida del 25 de diciembre en casa de la cuñada, ufff… y además es su cumpleaños. Y el cumpleaños de él también está al caer. ¿Y qué le regalo este año? No me puedo olvidar tampoco del regalo de la vecina, que ella siempre tiene un detalle con nosotros y con el niño. Y de pasar a recoger la chaqueta a la lavandería. Y de depilarme. Y de poner en remojo las lentejas. A propósito de lentejas, tengo que ir al supermercado y ver si les ha llegado ya la leche de arroz y la leche de almendras. Tengo que enviar un e-mail a mi amiga para que me cuente qué tal le va en su nuevo trabajo. Y tengo que pensar en llevar a la gata al veterinario, que lleva unos días con una mirada extraña. ¿Pero qué es este ruido? Ah, es él, que ronca. Se me olvidó decirle que esta tarde llamó su madre. Ahora me duermo que he leído que las personas que duermen poco durante el día son irascibles. En esta pared quedaría genial un espejo, creo que así daría la impresión de que la habitación es más grande. A propósito de espejos, me tengo que pesar. Podría hacerlo ahora que estoy en ayunas. No, mejor que no, con el ruido quizás los despertaría. ¿Pero qué hora es? Ya las seis menos diez. Si me levanto ahora ya me quedo levantada. Si es que va a tener razón Nora Ephron cuando dice que una de las señales del envejecimiento es el insomnio. Ah, se me olvidaba, tengo que comprar crema hidratante. Esta vez la compro antiage. Ahora a dormir, porque dentro de nada va a sonar el despertador.
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